viernes, 7 de marzo de 2014


                     PIRUETaS

Empieza la clase un día más. Hemos preparado las actividades y los materiales de trabajo, siempre pensando en la forma de ayudar a nuestros alumnos a superar sus dificultades.

Lo primero es la actitud que nos encontramos: la dilación para abrir el cuaderno, coger el bolígrafo, escribir la fecha...
Luego está (más bien, no está) la tarea que debían realizar en casa y que entorpece llevar a cabo aquello que se había planificado para esa sesión.
El desinterés continúa...las manos en los bolsillos, el murmullo, las interrupciones...


Es posible que la realidad de la escuela siga alejada de la realidad de los escolares, y que en el trabajo diario en las aulas sea escaso el papel protagonista del alumno en su proceso de aprendizaje. Sin embargo, sí observo a un número importante de profesores que se esfuerzan por conectar con los intereses de sus alumnos y que ofertan actividades atractivas y contextualizadas.
Además, en un entorno rural y pobre culturalmente en el que esos intereses son escasos y llimitados, es la escuela quien debe compensarlo abriendo nuevos horizontes en los alumnos.


Pero el resultado es, a veces, desalentador. Cada día se repite. Un grupo de alumnos que se aburre sistemáticamenrte, que trabaja poco en clase y sin entusiasmo, que se niega a realizar las tareas en casa...

Y me pregunto: ¿Cuál es la pirueta de circo que un profesor debe hacer para despertar el interés por aprender en sus alumnos?
O quizás la pregunta sea en qué momento no se ha sabido inculcarles el valor del esfuerzo.

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